CUANDO ÉRAMOS JÓVENES

Hace unas semanas me fui de cañas con mi querida amiga Lola. Como siempre que nos juntamos, recordamos las mil batallitas del pasado (sí, las de siempre, esas que cada vez vamos idealizando más). Entre muchas risas y mucha nostalgia, Lola me dijo: “Qué felices teníamos que haber sido. Cuántas veces más debimos haber reído… ¿Recuerdas cuando en verano no nos bañábamos en la playa o la piscina porque estaba el chico que nos gustaba? Nadie nos ha devuelto aquellos baños. ¿Recuerdas el tiempo que perdimos estando tristes o enfadadas cuando alguien nos ignoraba o trataba incorrectamente? El otro día uno de esos “alguien” me saludó por la calle. Yo ni recordaba su nombre…
Si pudiese volver atrás no dejaría de disfrutar, correr, saltar, bañarme en el mar, reír y pasar. Sí, pasar. Pasar de quién no fuese capaz de ver más allá de mi envoltorio. Disfrutaría de ese momento único y sabría que soy preciosa y que soy única. Todas lo éramos, cada una a su manera. Aquellas miradas llenas de curiosidad e ilusión, aquellas sonrisas llenas de vida, aquellas pieles brillantes y suaves, aquellos espíritus alegres y vírgenes, deseando descubrir, crecer, disfrutar… Sólo nosotras éramos las dueñas de todo esto, pero entonces no lo sabíamos.
Ahora voy a disfrutarlo todo, tratándome como la mujer única que soy, porque de lo contrario, tal vez dentro de 15 años, esté diciendo lo mismo de estas dos amigas de treinta y muchos que tomaban cañas una tarde de octubre sin ser conscientes de lo extraordinarias que eran”.

La autoestima es un factor clave para conseguir el bienestar personal y desarrollarse de una manera sana. Es lo que nos va a permitir sentirnos seguros de nosotros mismos y aprovechar al máximo nuestro potencial.
Es fundamental trabajar sobre ello en la niñez y adolescencia, fomentando así una actitud positiva hacia uno mismo, que nos haga pensar, sentir y actuar de una forma sana, feliz y satisfactoria, y también fomentando una fortaleza que nos ayude a afrontar situaciones complejas. Es en estas etapas cuando estamos forjando nuestra personalidad, el YO que nos acompañará el resto del camino.

“Por las mujeres fuertes, tanto si lo somos, como si las conocemos o si las educamos”