EL ÚLTIMO DÍA DE TU VIDA

¿Y si mañana fuera el último día de tu vida?
No se tú, pero yo me despertaría temprano, me acercaría a mi chico para besarle mientras duerme. Iría a la habitación de mi hijo y me metería en su cama para sentir su cuerpo calentito. Y le daría mil besos.
Llamaría a mi madre para decirle que ha sido un gran ejemplo para mi, que de ella he sacado la fuerza, y que sigo sintiéndome segura como cuando era niña porque se que ella siempre está ahí.
Llamaría a mi padre para agradecerle la visión positiva y el optimismo que imprimió en mi.
Les diría que han hecho un buen trabajo.
Escribiría muchos te quiero, perdón y gracias. Todos los que me había ido guardando en el fondo de ninguna parte.
Saldría a la calle. No importaría si llueve o hace frio, o demasiado calor. Saldría a la calle sonriendo y con calma, disfrutando de cada paso y cada imagen. Iría a ese lugar que siempre digo que algún día iré. A mi me pasa lo mismo sea para visitar otro país o la cafetería que huele tan bien y me deja con las ganas siempre que paso por delante. Siempre que paso por delante con prisa! Esa prisa que se ha adueñado de mi vida. La prisa que no me deja ver, ni sentir, ni parar.
Entraría en la tienda que me encanta y me compraría esa falda que me gustó, pero que tal vez no era para alguien como yo… que tal vez nunca tendría ocasión de ponérmela…
Comería algo rico y me tomaría un gin&tonic después. ¡Nunca encuentro el momento de hacerlo!

Luego escribiría un whatsapp con una lista de todo lo que tendría que haber hecho esa semana y se lo pasaría a mi chico porque tendría que hacerlo él. ¡Que no! ¡Esto no haría ni loca! Ya me habría dado cuenta para ese momento que las listas no sirven de mucho. Sólo me quedaría un día por vivir y nada de lo escrito en esa lista era importante para ese último día.
En mi lista no pondría: disfrutar de mi hijo, tomar unas cañas con mis amigas ni hacer el amor.
Pero es que la verdad es que para un último día de vida no me apetecería nada tener que ir a comprar leche, pasar 2 horas en la pelu con las platas puestas, quedarme una hora más en el trabajo (¡que estos en 2 días han encontrado a otra y ni se acuerdan de mi!), lavar el coche, planchar 5 sábanas o ir a la reunión de madres que tan poco me apetece siempre, pero que no voy a ser la única que no va…

¡Pero que no cunda el pánico! Como mañana no va a ser mi último día (porque es algo totalmente imposible), pues voy a seguir con mi lista semanal, que lo importante de la vida puede esperar para luego.

“La vida es corta: rompe las reglas, perdona rápido, besa despacio, ama de verdad, ríe fuerte y nunca te arrepientas de algo que te hizo sonreír”.