MI QUERIDA LOLA

Todo pasa por algo. Soy de ese pensamiento. Nada pasa por casualidad, cada paso que damos y cada acontecimiento de nuestra vida nos están queriendo enseñar algo importante y llevar por un camino concreto. Todo depende de cómo tú lo afrontes. Puedes mirarlo con curiosidad y observar los cambios que aquello está produciendo en ti como persona, preguntar para qué y buscar la respuesta de manera positiva: para hacerme crecer, para prepararme para una situación futura, para cambiar la dirección en la que va mi vida…
Son señales y sólo depende de ti el hacerlas caso.

Mi querida amiga Lola lo sabe bien. Ella tenía una vida genial: treintañera, soltera, vivía sola, tenía un buen trabajo, buenas amigas, viajaba…
Recuerdo el día que me dijo “Kris, tengo tanta suerte con todo, que tal vez lo mio no sea encontrar el amor”.
Una semana después lo había encontrado. A 3.000 kilómetros.
Y fue en ese momento cuando empezó a tomar las decisiones que cambiarían drásticamente su cómoda vida. En muchos momentos pensó que se estaba equivocando, que aquello era más difícil de lo que ella había imaginado (y de cómo se lo habían contado!), pero decidió seguir guiada por su intuición y su curiosidad, como cuándo en las películas se adentran por pasadizos oscuros y estrechos y tiene que decidir por donde continuar sin apenas luz.
Lola estaba dándose cuenta que había dejado todo atrás por el “príncipe azul” y el cuento de hadas y de repente no había ni príncipe, ni cuento, ni camino de rosas… Pero había algo mucho más valioso: había aprendizaje, crecimiento, despertar y consciencia.
Su vida cómoda y su rutina sin sobresaltos se perdieron por el camino para dar paso al autoconocimiento.
No hace mucho me decía: “He sufrido, he dudado, a veces me he equivocado, pero todo ha sido para algo. Ahora sé lo fuerte que soy, ahora conozco el valor que tengo cómo mujer, he ganado la batalla a muchos miedos y he descubierto mi misión en la vida. Ahora me gustan los cambios, no me preocupan, porque he aprendido que dan más de lo que quitan, y no cambiaría mi vida de ahora llena de emociones y sentimientos, por la vida cómoda y segura de antes. He aprendido que el amor puede ser diferente a como nos lo habían contado, que las relaciones son más complicadas de lo esperado. Que sólo nosotros podemos decir si es perfecto o no, porque somos los que lo hemos creado, de la nada, es algo nuevo y único. Y poder amar sin estereotipos me ha hecho libre”.

Los cambios asustan, pero te pueden llevar a caminos maravillosos donde puedas crecer, conocer tu fortaleza y alcanzar tus sueños.

Ahora Lola se deja llevar por la vida, como quien surfea una ola. Prestando atención a cada detalle por si el viento le indica que es mejor que cambie de dirección. Fijándose en cada error y transformándolo en conocimiento para ser mejor cuando venga la siguiente ola.